Elaborado en honor a Don Maximiano Errázuriz, fundador visionario de la viña en 1870, este Carmenere forma parte de la línea MAX, que representa el compromiso con la excelencia, la innovación y el legado vitivinícola de la familia Errázuriz.
Proveniente de viñedos seleccionados en el Valle de Aconcagua, este vino expresa con pureza la tipicidad de la cepa: aromas intensos a frutas negras maduras, pimienta negra, suaves notas de chocolate amargo y un fondo herbáceo que aporta complejidad. En boca es amable, sabroso y redondo, con taninos aterciopelados y un final largo y especiado.
Un Carmenere moderno, versátil y gastronómico, ideal para quienes buscan elegancia sin renunciar al carácter chileno.